"Sobre la calle Lavalle eran todas casas de familia, Alem 465: casas de familia, Alem 447: casas de familia y pensiones y Alem 431: más pensiones. El barrio estaba lleno de hoteles comunes y por la calle 25 de Mayo, lleno de piringundines. El puerto estaba abierto y pasaban marineros de todos lados a comprar bebida seca. Se trabajaba muy bien. Había pilas de latas de manteca, leche y café en frasco que los marineros compraban para su uso particular. En esa época el lechero pasaba con su carro y su caballo. Tambien, pasaba el sifonero. Se vendia suelto: azúcar, polenta, arroz, aceite, fideos. Los fideos estaban acomodados en una “fideera”, se vendían por 1/2 Kg. No había bolsitas, había que saber envolverlos y darle una vuelta especial para que quedara bien seguro. El único empleado que teníamos hacía el reparto a domicilio, se hacía con una canasta grande de mimbre que se cargaba sobre el hombro. Poco a poco se contruyeron otros edificios para familias y oficinas y asi comenzamos a repartir con un empleado más. Las ventas eran sólo al contado. El local se alquilaba porque no estaban a la venta. En 1965 lo compramos!. No existían las facturas, se pagaba un sólo impuesto. Todavia, en esa época, seguía conservando las características de barrio, con una feria en la calle Bouchard, la plaza que se llamaba Mazzini, el vigilante del barrio, una fábrica de hielo seco, el potrero para jugar al futbol cruzando la Av. Madero y todavía, andábamos en bicicleta por la vereda. Unos años más tarde derrumbaron el edificio de la esquina que pertenecía al complejo Calvet, que actualmente hay una playa de estacionamiento. Ahhh me olvide! También había tambores de kerosene, alcohol y aceite. Los jamones crudos, se compraban de a 10 y una vez que estaban estacionados se deshuesaban. Se colgaban los salames y mortadelas en la puerta de entrada para que se terminaran de secar. No se nada más. Si me acuerdo escribo…"